domingo, 1 de febrero de 2015

INMORTALIDAD DEL ALMA Y SU PREEXISTENCIA AL NACIMIENTO DEL NIÑO - SEBASTIÁN DE ARAUCO

Decía Pascal: «La inmortalidad es el objeto principal de nuestra existencia, y es algo tan importante que solamente aquellos que hayan perdido toda sensibilidad y la noción de sí mismos, pueden ser indiferentes a su conocimiento».

Si bien la creencia de la inmortalidad del Alma ha sido siempre motivo de fe religiosa, hagamos algunas reflexiones orientadas hacia aquellas personas positivistas o materialistas, y también hacia aquellos que, por motivos que hayan tenido, han perdido ya la fe en su religión y caído en un materialismo embrutecedor, sosteniendo como única realidad de la vida, el cuerpo físico.

Cuando contemplamos el cuerpo de una persona recién fallecida, podemos apreciar que ese cuerpo es el mismo que cuando estaba vivo, con la diferencia que le falta movimiento, le falta vida. Podemos ver, el cuerpo todo está allí frente a nosotros, pero no se mueve. Sin embargo allí está la totalidad de los órganos: cerebro, corazón y los demás; pero, le falta eso que llamamos VIDA.

Ahora, yo pregunto a aquellos que, cerrando los ojos de su Mente a la realidad, se empeñan en engañarse a sí mismos, sosteniendo que, con la muerte del cuerpo todo termina.

—¿Qué es la vida? ¿Qué es ese algo que mantiene al cuerpo en movimiento?

Alguno contestará —es una fuerza natural biológica que mantiene el cuerpo en movimiento, de acuerdo con las mismas leyes biológicas, y la cual ha cesado.

Pero, ¿por qué ha cesado —pregunto— si ahí están todas las partes y sustancias orgánicas, incluyendo el plasma?

Difícil respuesta.

No obstante, si consideramos a esa «fuerza biológica», a ese hálito de vida, como el psiquismo animador del cuerpo físico-orgánico (llamémosle alma, espíritu o como queráis), y que ese psiquismo o ente energético es el que vivifica y mantiene la cohesión celular de esa maravillosa organización biológica, cual es nuestro cuerpo físico-orgánico, y el cual abandona para pasar a otra dimensión o modalidad de vida, nos será más fácil comprender el fenómeno.

Por lo expuesto podemos sintetizar que, todo cuerpo recién fallecido contiene todas las sustancias orgánicas, pero le falta eso que llamamos vida; porque de ese cuerpo ha salido el psiquismo que le animaba, al cual llamamos ALMA. Y al faltarle ese alma, ese psiquismo animador; el cuerpo físico-orgánico, esa maravillosa organización biológica, comienza a desintegrarse en cuanto a la forma, al conjunto, y las moléculas de que está compuesto vuelven a la Naturaleza, y pasarán a ser utilizadas en la formación de otros cuerpos; porque, también en lo material, nada se destruye, todo se transforma.

Alguno preguntará, ¿y ese hálito de vida, ese psiquismo, se desintegra también? —No; porque, LO QUE NO HA NACIDO CON LA VIDA MATERIAL-ORGÁNICA, NO MUERE CON ELLA. Ese psiquismo, ese hálito de vida —el alma— preexistente a la formación del cuerpo, es inmaterial e inmortal; y PASA A VIVIR EN OTRA DIMENSIÓN, con un cuerpo fluídico compuesto de sustancia etérea magnetizada.

El alma, el psiquismo que anima todo cuerpo: humano, animal, vegetal; sobrevive entero como unidad, en el hombre, y grupal en los reinos animal y vegetal. En las plantas y en los animales, vuelve constantemente impelido por esa fuerza cósmica, denominada, por unos, «Teoría de la Evolución» y Ley de Evolución por otros, como explicaremos al analizar el capítulo 4.1. en el segundo enfoque.

Y esa unidad espiritual, con cuerpo formado de sustancia etérea magnetizada, más o menos sutil, más o menos denso, según sea su progreso espiritual (condición moral), una vez desprendida del cuerpo físico por ese trance denominado muerte; pasa a vivir en otra dimensión, en concordancia con su tónica psicomagnética, en ese «Más Allá» ignorado por la gran mayoría de nuestro mundo occidental. Después de un tiempo, que varía grandemente en cada caso, y que analizaremos al tratar el tema sobre palingenesia, el Ser espiritual —llamémosle Alma— vuelve a encarnar nuevamente.

El Alma espiritual es como un libro (valga el símil) con muchas páginas escritas y muchas otras en blanco. Las primeras, corresponden a las existencias o vidas ya pasadas; las segundas, a las vidas futuras. Y en el devenir del tiempo sin tiempo, ya cuando el Ego alcanza cierto grado de progreso, le es dado conocer en el espacio (al desencarnar) algunas de sus últimas vidas. Y cuando pide realizar una vida en bien de sus semejantes, de entrega, de servicio a la humanidad, le es dado (antes de encarnar) conocer los obstáculos,dificultades, peligros que habrá de encontrar y tentaciones que habrá de enfrentar y superar, a fin de que mida sus fuerzas antes de aceptarla; porque, tal aceptación conlleva la responsabilidad de su realización.

Para el individuo vulgar, positivista o materialista, la vida es tan material, que le es difícil comprender y admitir que tras el mundo físico visible, haya un mundo trascendental del Espíritu; porque todavía está en los primordios de la etapa humana, en los cuales las tendencias de la vida animal priman sobre el Espíritu, débil y balbuciente aún. Y de aquí que, fácilmente caen en los extremismos, ya religiosos, ya ideológicos convirtiéndose en fanáticos intransigentes, causa de tanta desarmonía social y luchas fratricidas.

La muerte destruye tan sólo el cuerpo físico-orgánico y da libertad al Alma, que continúa viviendo ligada por el amor a los que fueron sus afines, familiares o amigos en la vida física. Cuando llegan a desarrollar su facultad sensitiva y vibrar en amor fraterno, pasan a ser los guías espirituales, los ángeles tutelares más íntimos, de que nos hablan las religiones. Pero, cuando son almas ruines y cargadas de odio o resentimientos, pueden causar mucho daño a quienes odian, llegando hasta a producir esos trastornos psicofísicos que la ciencia médica no acierta a curar, por desconocimiento de las causas reales. De aquí la importancia y conveniencia de no crear motivos de odio, de no ligarse a otros seres por el odio y sí por el amor. Porque el odio es destructivo, y sólo el amor es constructivo y fecundo.

La certidumbre de vivir más allá de la tumba, en plenitud de conciencia y facultades, y de que volvemos a vivir nuevas vidas en el plano físico, hace perder a la muerte todo su horror.

Seguimos existiendo, aunque en otra dimensión no perceptible a nuestros sentidos físicos, para volver de nuevo a la vida física, a adquirir nuevas experiencias o saldar deudas viejas con una vida de dolor, por errores y transgresiones a la Ley Universal del Amor, en el pasado; a desarrollar en el plano físico las facultades latentes, heredadas de la Divinidad Creadora.

El Espíritu, que es donde residen las facultades: intelectiva, volitiva, raciocinativa y creadora; con el Alma, facultad sensitiva, forman un todo espiritual que no muere jamás. Sigue viviendo y progresando eternamente en los mundos y en el espacio, hasta llegar al grado de perfección que le libere de las encarnaciones en los mundos físicos, para continuar colaborando en la Obra Divina del progreso de los mundos y las humanidades.

Pitágoras ya enseñaba que el Alma tenía un cuerpo con su naturaleza buena o mala, al que denominaba: «Carro sutil del Alma». Sostenía que ese cuerpo se hace luminoso practicando la virtud y abrazando la verdad. Los pitagóricos denominaban «espíritu o inteligencia» a la parte activa e inmortal de ser humano. El Alma era, para ellos, el Espíritu envuelto en su cuerpo fluídico. Y este concepto es sostenido hoy por la ciencia espiritual moderna.

El destino del Espíritu, su descendimiento y su cautividad en la carne, sus sufrimientos y sus luchas, su ascensión gradual, su triunfo sobre las pasiones y su retorno a la Luz; todo ello constituía el drama de la vida, representado en los misterios de Eleusis (en la antigua Ática) como la enseñanza por excelencia.

Aristóteles afirmaba la existencia de seres invisibles, que tienen también cuerpos, pero muy sutiles y etéreos.

San Irenio sostenía: «El alma es el soplo de vida. No es corpórea, sino por comparación con el cuerpo mortal. Conserva la figura del hombre, a fin de que se le reconozca».

Antes de beber la cicuta, Sócrates recomendó a sus amigos y discípulos que, cuando falleciese, no dijeran: «Enterramos a Sócrates»; sino: «Enterramos el cuerpo de Sócrates».

A quien desee penetrar en el aspecto filosófico del alma, recomendamos el estudio de las obras de Platón, especialmente «FEDON», donde describe el alma y explica su inmortalidad y sus progresivos renacimientos. Citaremos tan sólo: «El alma es más vieja que el cuerpo. Las almas renacen sin cesar, del Hado, para volver a la vida actual» (Fedón). Y por último, esta otra: «Por consiguiente, Sinmias (dice Sócrates en Fedón), nuestras almas existían antes de este tiempo, antes de aparecer bajo esta forma humana; y mientras estaban así, sin cuerpos, sabían» (refiriéndose a que ya tenían conocimientos).

Y como complemento, hagamos algunas reflexiones dirigidas hacia aquellas personas que, por los motivos que hayan sido, hayan caído en un positivismo que les induce a negar toda supervivencia después de la muerte física. Y. apartándonos de toda creencia religiosa y aun de todo concepto de divinidad, consideremos tan sólo la existencia de una Inteligencia y Fuerza Universal poderosa y creadora (y esto no podemos negarlo, ya que de la NADA no puede crearse algo); colocándonos en una posición pragmática, pero lógica, la mente rechaza la idea de que una máxima inteligencia puede crear seres inteligentes y sensibles, para reducirlos a la nada después de una vida de penalidades o de dolor.

Así como ilógico y desacertado resulta sostener la existencia de un Dios sabio y justo que condene eternamente a aquellos seres creados por El «al nacer» (sin su consentimiento, en este caso) y colocarlos en ambientes de corrupción que les impediría toda «salvación» ofrecida, pero sin darle la posibilidad de alcanzarla: asimismo, partiendo de una base pragmática, pero lógica, inadmisible es a la razón que una inteligencia y sabiduría cósmica pueda crear inteligencias para, después de unos pocos años de vida, reducirlos a la nada.

Y aquellas personas apegadas a la letra de la Biblia, les invito a repasar con detenimiento y meditar sobre ese pasaje de Jeremías (1-4,5) que reza así:«Y el Señor Jehová me habló diciendo: «Antes que fueses engendrado en el seno de tu madre te conocí». (Otras biblias dicen: Antes de que te formases en el vientre de tu madre) y antes que tu nacieras te santifiqué y te destiné para profeta de las naciones».

O sea que, antes de ser Jeremías, ya existía, ya había sido; pues, si fuere creado el alma con el cuerpo, no podía haberlo conocido antes, ya que no existía.

Y para completar esta exposición, diremos que, en el momento actual son múltiples los trabajos de investigación sobre el alma, que están siendo realizados en diversos países, en universidades y laboratorios de parapsicología, a través de los fenómenos supranormales, tales como apariciones, etcétera, etc., de los cuales la historia está repleta. Además ¿quién de nosotros no conoce de algún caso de manifestación supranormal?

Muchos científicos se han consagrado ahora a este estudio, y los fenómenos más desconcertantes son analizados fríamente. Se estudian ya los fenómenos de supervivencia a la muerte corporal, al punto de haberse efectuado en el Brasil, y demostradas públicamente a través de la televisión, materializaciones tangibles del psicosoma o alma. 

Según los trabajos de investigación del Dr. J.B. Rhine, en el Laboratorio de Parapsicología de la Universidad de Duke (North Carolina.U.S.A.), ya se han colocado en el plano científico, en forma probada, los fenómenos de materialización de cuerpos fluídicos (psicosoma), probando así la existencia del alma después de la muerte física. 

Y por último, diremos que, ya la ciencia en los países materialistas ha comenzado la investigación de los fenómenos parapsicológicos. Y nada menos que en la Rusia soviética, se viene investigando desde hace unos años, sobre una base puramente científica. Últimamente, un grupo de científicos soviéticos compuesto por biólogos, biofísicos, bioquímicos se reunieron cerca del centro espacial soviético de Kazakastan, para estudiar un espectacular descubrimiento: la cámara Kirlian, del físico ruso Semyon Kirlian y su esposa Valentina). Consiste ésta en una cámara de alta frecuencia que, traspasando la densidad del cuerpo físico, cual Rayos X, muestra el duplo inmaterial de una persona, así como, el brazo o pierna en personas a quienes les habían sido amputados. Con equipos ópticos combinados con la cámara Kirlian, los científicos de referencia llegaron a obtener la visión y fotografía (efluviografía) del psicosoma y del aura que emana de personas, animales y vegetales; visión ésta que hasta ahora estaba reservada a algunos sensitivos con la facultad psíquica de clarividencia desarrollada.

Sin extendernos en detalles que se apartan de objeto de esta obra, concluiremos señalando que entre los científicos rusos fue nombrada una comisión (1967-1968) compuesta por los doctores: Baroveb, Grishenco, Inyuskin, Fedorva, Gibadulin y Shouiki; con el objeto de estudiar este fenómeno y emitir su veredicto. Y éste no fue tan sólo de la confirmación de la veracidad del fenómeno, sino que, además, la confirmación de que el ser humano, los animales y las plantas tienen, además del cuerpo físico-orgánico, UN CUERPO DE ENERGIA que denominaron. «cuerpo de plasma biológico» o «cuerpo bioplasmático»; y que los cuerpos emiten efluvios o emanaciones en colores, según el estado psicomagnético del sujeto, y cuyas emanaciones CESAN al producirse la muerte del sujeto: humano, animal o vegetal, según los experimentos realizados.

Resumiremos con la siguiente síntesis:

La inmortalidad del Alma deja de ser una creencia apoyada en la fe, el dogma y la ortodoxia, para confirmarse a través de hechos, de experiencias, que vigilan, controlan y confirman hombres de ciencia, de seriedad y responsabilidad notorias, en los diversos países.

Texto tomado de "3 Enfoques de la Reencarnación - Sebastián de Arauco"

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sábado, 31 de enero de 2015

LA REENCARNACIÓN A TRAVÉS DE LAS EDADES - SEBASTIÁN DE ARAUCO

La creencia y doctrina de la reencarnación o pluralidad de existencias en diversas vidas humanas, es conocida y sostenida desde la antigüedad por las diversas religiones y enseñada en escuelas filosóficas, algunas con la denominación de «transmigración del alma» y otras con la de «renacimientos».

Esta es una doctrina milenaria. Ya la encontramos en todos los pueblos primitivos y en las diversas culturas, lo mismo que todas las religiones, en sus sabios orígenes la han sustentado. Los llamados Magos por los caldeos y persas, eran maestros de la Sabiduría Oculta, que enseñaba la doctrina de los renacimientos, como una de las verdades fundamentales. Y sostenían que el alma era un ser espiritual complejo y pasaba por una serie de existencias terrestres y en otros mundos, hasta que finalmente alcanzaba un grado de pureza tal, que quedaba relevada de la necesidad de nuevas encarnaciones, y desde entonces habitaba en la región de la inefable gloria.

Los egipcios enseñaban la reencarnación ya 3.000 años antes de nuestra era, con estas palabras: «Antes de nacer, el niño ha vivido ya y la muerte no termina en la nada. La vida es un devenir, que transcurre semejante a un día de sol, que recomenzará».

De los egipcios pasó a los griegos, por Pitágoras y sus discípulos. Sócrates, Platón, Empédocles, Apolonio y muchos otros, la popularizaron.

Pitágoras enseñaba que, la doctrina de la reencarnación, tenía en cuenta la desigualdad observable en la vida terrestre de los hombres. «Una vida en la carne, no es más que una anilla en la larga cadena de la evolución del alma»

—decía Pitágoras a sus discípulos ya más avanzados, en el grado teogónico—. Y algunas veces, les refería pasajes de alguna de las últimas cuatro vidas que recordaba (1).

Asimismo, Platón enseñaba la doctrina del renacimiento. Decía: «Para que en esas nuevas vidas, las almas de los muertos desgasten sus malas acciones pasadas». Afirmaba que: «Las almas reencarnadas lo hacen en cuerpos que se asemejan a los que tuvieron en vidas anteriores, e igualmente en instinto y tendencias adquiridas por anteriores experiencias». Entre esas experiencias heredadas de vidas pasadas, colocaba Platón las ideas innatas.

Las escuelas de Sócrates y Platón, aseguraban que... «Las almas toman nuevos cuerpos para repetir una y otra vez sus vidas físicas, a fin de desarrollar las facultades de la psiquis y adquirir la sabiduría». Decía también: «las almas vuelven del Hado, y los semejantes son atraídos por los semejantes». Y en «FEDON» podemos leer: «El alma es más vieja que el cuerpo. Las almas renacen sin cesar del Hado, para volver a la vida actual».

La escuela de Hermes (2) ya sostenía que: «Las almas bajas y malas permanecen encadenadas a la Tierra por múltiples renacimientos: pero, las almas virtuosas suben volando hacia las esferas superiores».

Ya en nuestra era, Porfirio, filósofo neoplatónico, discípulo de Orígenes y de Plotino (siglo III), con otros filósofos neoplatónicos, enseñaba también la doctrina de la reencarnación.

Ammonio Saccas, filósofo alejandrino del siglo I, conocido, como Theodidaktos por la vastedad de sus conocimientos, sostenía la doctrina del renacimiento de las almas en nuevos cuerpos, y fue quien la transmitió a San Clemente de Alejandría, padre de la primitiva iglesia. La famosa escuela de Alejandría, que en los tiempos del Mesías estaba dirigida por Filón, profundizó el estudio del alma y de las civilizaciones pasadas; y dio un mayor esplendor a la doctrina de la reencarnación.

Los neoplatónicos, en diferentes edades, igualmente enseñaron la misma doctrina. Plotino, discípulo de Ammonio, de Tiana, decía: «Es un descubrimiento reconocido desde los tiempos de la antigüedad, que si el alma comete fallos, será condenada a expiarlos sufriendo castigos en tenebrosos infiernos; luego se le permite pasar a nuevos cuerpos y recomenzar sus pruebas». Decía también «Cada alma recibe el cuerpo que le conviene y que está en armonía con sus antecedentes, según sus existencias anteriores».

Orígenes, discípulo de San Clemente, el más instruido de los padres cristianos, aceptaba la doctrina de las vidas sucesivas, que era del conocimiento y creencia común de los primeros tres siglos del cristianismo. Y por ello fue anatematizado en aquel famoso Concilio de Constantinopla II. Decía: «Cada alma recibe un cuerpo de acuerdo con sus merecimientos y sus previas acciones». Obsérvese que no dice, que cada cuerpo recibe un alma; sino que: «Cada alma recibe un cuerpo...». Sostenía también que: «Las almas, al caer de un estado elevado, trabajan para recuperar ese estado y gloria, reencarnando repetidas veces». (3). Orígenes denominaba «penas medicinales» a las vidas dolorosas, y que éstas eran proporcionales a las faltas de las almas encarnadas en nuevos cuerpos, para redimir su pasado y purificarse.

San Gregorio Nacianceno (328-389), decía: «Hay necesidad natural de que el alma sea curada y purificada, y de que, si no lo es en esta vida, lo sea en otras siguientes y futuras».

San Agustín (cuyo nombre era Aurelius Augustinus), en su Libro I de «Confesiones», emplea esta frase: «Antes del tiempo que pasé en el seno de mi madre, ¿no habré estado en otra parte y sido otra persona?». La expresión es tanto más notable, cuanto que San Agustín se oponía a Orígenes en algunos puntos de su doctrina.

Krishna, hacia el año 3000 antes de nuestra era (según la cronología de los brahamanes), dijo: ...«yo y vosotros hemos tenido muchos nacimientos. Los míos no son conocidos sino por mí, pero vosotros no conocéis siquiera los vuestros», Y en diálogo con su discípulo Arjuna (véase Bhagavad Gita), dice: «Así como el alma residente en el cuerpo material, pasa por las etapas de infancia, juventud, virilidad y vejez: así a su debido tiempo, pasa a otro cuerpo y en otras encarnaciones volverá a vivir y desempeñar una nueva misión en la Tierra».

Los vedas, que son monoteístas al igual que los cristianos, afirmaban la inmortalidad del alma y la vuelta de nuevo a la carne. Sostenían... «Que el alma es la parte inmortal del hombre: que unas almas vienen hacia nosotros y regresan, y vuelven a venir: que todo nacimiento, feliz o desdichado, es la consecuencia de las obras practicadas en las vidas anteriores».

Y según el Corán, ...«Alá nos envía muchas veces hasta que regresemos a EL».

Ovidio, Virgilio y Cicerón, a través de sus imperecederas obras, aluden frecuentemente a la reencarnación de las almas o vuelta a la vida física. Ovidio cantaba: ...«Las almas van y vienen. Cuando vuelven a la Tierra, dan vida v luz a nuevas formas». Y Virgilio, en «Eneida» (VI, pág. 713) asegura que, el alma al hundirse en la carne pierde el recuerdo de sus vidas pasadas.

También nuestros antepasados los celtas, sostenían como principio de verdad, la reencarnación. «El Ser —decían los druidas— se eleva desde el abismo y asciende por etapas sucesivas hasta la perfección, encarnándose en el seno de las humanidades sobre los mundos de la materia, que son otras tantas estaciones de su largo peregrinaje».

El judaísmo, religión basada en las enseñanzas de Moisés, mantenía la creencia de la reencarnación. En sus obras, el historiador judío Josefo, hace profesión de fe en la reencarnación, y refiere que ésta era la creencia de los esenios y fariseos. Los cabalistas, exégetas judíos, se ocuparon intensamente de la reencarnación; basta leer: «Transmigración del Alma», del rabí Isaac Luria.

El pueblo hebreo mantenía la creencia de la reencarnación, porque les fue predicada también por los profetas. Estos predicaban la vuelta a la carne, en diversas expresiones, hoy poco conocidas por falta de divulgación. Sin embargo, a través de las diversas versiones, ha llegado a nuestro tiempo la siguiente del profeta Malaquías: «He aquí, yo os enviaré el profeta Elías, antes de que venga el día grande y tremendo del Señor» (Malaquías IV-5). Y prueba de que entre los hebreos había la convicción de la reencarnación, es el hecho de una comisión enviada por el clero judaico del Sanedrín a Juan el Bautista, a preguntarle si él era el Mesías o era Elías (S. Juan Cap. I ver. 19 al 22).

Alarmado el Sanedrín por la fama que iba alcanzando Juan de Hebrón (el Bautista), e iniciados en la creencia de la reencarnación de las almas, envían de Jerusalén a sacerdotes y levitas, hombres versados en el conocimiento de las Escrituras, a indagar cuál de los profetas históricos podía ser aquel hombre que hablaba a las gentes lleno de espíritu profético.

Esta vuelta a la vida de la carne, esta nueva encarnación del espíritu de Elias en el niño Juan de Hebrón, hijo de Zacarías e Isabel, y que pasó a la historia con el nombre de Juan el Bautista; es un hecho confirmado por el mismo Mesías, cuando dijo: «Y si queréis oírlo, él es Elias que había de venir (que estaba anunciado). El que tiene oídos, que oiga». (S. Mateo XI-14 y 15).

La creencia de la reencarnación de las almas, fue sostenida por los primeros cristianos, como doctrina, en los primeros siglos del cristianismo. En el siglo IV-V, San Jerónimo, secretario del Papa Dámaso I y autor de la Vulgata, en su controversia con Vigilantus el Gales, debían aún reconocer que el renacimiento de las almas era la creencia de la mayoría de los cristianos de su tiempo. Mas luego, cuando la Iglesia entró a formar parte del Estado y hacerse autoritaria, esta doctrina comenzó a ser atacada.

La condenación de los puntos de vista de Orígenes, por ejemplo, y de las teorías gnósticas, por el Concilio de Constantinopla II (año 553), a instancias del emperador Justiniano I, quien promulgó una ley en la que declaraba: «Todo aquel que sostenga la mística idea de la preexistencia del alma y la maravillosa opinión de su regreso, será anatematizado». Ya en el año 529, Justiniano había ordenado cerrar la antigua Escuela de Atenas, uno de los principales centros de cultura desde el período ático.

Esta anatematización (maldición) en aquellos tiempos, significaba la persecución; por lo que, a pesar de ser una creencia sostenida por los primeros cristianos, fue cayendo en el olvido, en las siguientes generaciones.

Y en lugar de esta concepción clara del destino en la vida de los humanos, conciliadora de la justicia divina con las desigualdades y sufrimientos humanos, surgieron un conjunto de dogmas que hicieron la oscuridad en el problema de la vida y alejaron al hombre de Dios. Sin embargo, la creencia en las vidas sucesivas, reaparece en el mundo cristiano en diferentes épocas, en la forma de «grandes herejías» y de las escuelas secretas; pero, fue ahogada por la persecución cruel, en las mazmorras de la Inquisición y en las llamas de las hogueras, en la que millones de seres humanos fueron inmolados en esa época de oscurantismo medieval, por aquellos que se denominaban a sí mismos representantes de Cristo en la Tierra y sucesores de Jesús, que predicó y practicó el amor.

Como todo principio de verdad, surge cual Ave Fénix de sus propias cenizas. Y así vemos un grandísimo número de personajes de las diversas ramas del conocimiento humano, y también dentro de las filas del cristianismo, sosteniendo la verdad de la pluralidad de existencias humanas del ser espiritual.

El eminente cardenal belga, Mons Mercier (1851-1926) al preguntársele si existía la reencarnación, se limitó a decir: «No se puede negar que existe».

El arzobispo Puacher Passaralli, de la orden de los capuchinos, predicador apostólico adjunto al Santo Sínodo (Vaticano) es partidario de la tesis de la reencarnación. En escrito al Senador Taurredi, su compañero en creencias, dice: «Si fuese posible popularizar la idea de la pluralidad de existencias en este mundo, sería un medio de realizar la voluntad divina, de permitir al hombre expiar sus pecados, purificarse y esforzarse en ser digno de Dios y de la vida inmortal. Esto sería un gran paso que resolvería intrincados y dolorosos problemas que angustian al alma humana».

Podrían citarse cientos de nombres; pero a falta de espacio, referiremos tan sólo dos militantes en campos opuestos:

Antonio Fed. Ozaban, escritor católico del siglo pasado y uno de los fundadores de la Sociedad San Vicente de Paúl, en su obra «Dante et la Philosophie Catolique aux XIII Siecle», reconoce que el plan de la «Divina Comedia», sigue muy de cerca las grandes líneas de la civilización antigua, basada en la pluralidad de existencias. 

José Mazzini, célebre patriota italiano, apostrofando a los obispos en su obra «Dal Concilio a Dio», dice: «Nosotros creemos en una serie indefinida de reencarnaciones del alma, de vida en vida, de mundo en mundo, de las cuales, cada una constituye un progreso sobre la que la había precedido. Nosotros podremos volver a empezar el viaje recorrido cuando hayamos merecido pasar a un grado superior: pero, jamás podremos retrogradar ni morir espiritualmente».

Y este fundamento de progreso espiritual por medio de los renacimientos, ha surgido de nuevo, en nuestro mundo occidental a mediados del siglo pasado, por el esfuerzo de ese gran misionero del espiritismo, Hipólito León Denizart Rivail, más conocido con el nombre de Allan Kardec; quien ha contribuido grandemente a dar nueva vida a esta verdad. Y gracias a él y a la filosofía y doctrina espiritista o espirita, de la cual él fue fundador y codificador, la verdad de la reencarnación se ha extendido por todo el Occidente, contando ya con muchos y muchos millones de partidarios que tienen la valentía de desafiar los prejuicios religiosos. Y si en nuestro país no está tan divulgada, ha sido por la coartación de la libertad ejercida por los convencionalismos de las mentalidades anquilosadas y retrógradas.

Notas

(1) A los seres ya muy evolucionados, les es posible conocer las últimas vidas pasadas, mediante la actualización de la memoria espiritual o subconsciente, y también alcanzando la superconciencia por medio del éxtasis.

(2) Hermes Trismegisto, filósofo, legislador y sacerdote; perteneciente a la Escuela Iniciática del antiguo Egipto, y uno de los grandes iniciados. Se considera que vivió por los años 2670 antes de nuestra era, y como el fundador de la ciencia secreta derivada de su nombre. Clemente de Alejandría, le atribuyó 42 tratados.

(3) Y en una réplica, dejó escrito: «Pero, respecto a estos asuntos que pertenecen al género místico, conviene mantener el secreto: porque, la entrada de las almas en los cuerpos, no es cosa que comprendan el común de las gentes.»

Texto tomado de "3 Enfoques de la Reencarnación - Sebastián de Arauco"

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jueves, 29 de enero de 2015

DEFINICIÓN DE LA ALQUIMIA - ALBERT POISSON

¿Qué es la Alquimia?. Para nosotros no es sino una ciencia natural, madre de la Química. Pero los Alquimistas mismos, ¿cómo definían su ciencia?. “La Alquimia, dice Paracelso, es una ciencia que estudia cambiar los metales de una especie en otra especie” (El Cielo de los Filósofos). Es la definición que dan la mayor parte de los alquimistas, así Dénys Zachaire, en su “Opúsculo de la Filosofía Natural de los Metales” dice: “Es una parte de la filosofía natural, la cual demuestra la manera de perfeccionar los metales en la tierra, imitando a la Naturaleza en sus operaciones, tanto como le sea posible”. Roger Bacon, espíritu exacto, da una definición más precisa: “La Alquimia es la ciencia que enseña a preparar una cierta medicina o elíxir, el cual siendo proyectado sobre los metales imperfectos les comunica la perfección, en el momento mismo de la proyección” (Espejo de Alquimia). Asimismo, “la Argiropea y la Crisopea es el arte que enseña a dar a la materia cercana del oro y de la plata, la forma de estos metales” (G. Claves: Apología Chrisopaioe et Argiropoetioe). En el siglo XVIII donde la química brillaba en todo su esplendor, fue necesario diferenciar las dos ciencias, y he aquí como habla Dom Pernety: “La química vulgar es el arte de destruir los compuestos que la naturaleza ha formado, y la química hermética es el arte de trabajar con la naturaleza para perfeccionarlos”. (Fábulas griegas y egipcias). 

Pero todos estos alquimistas no han visualizado sino la alta Alquimia. Había en efecto dos especies de alquimistas: los sopladores, gentes desprovistas de teoría, trabajando a la aventura, buscaban es verdad la piedra filosofal, pero empíricamente, por momentos hacían química industrial, fabricando jabones, falsas piedras preciosas, ácidos, aleaciones, colores; son ellos quienes dieron nacimiento a los químicos; son ellos quienes vendían por dinero el secreto de hacer oro, charlatanes y malandrines, hacían moneda falsa, más de un soplador fue colgado en la horca dorada, suplicio reservado a esta especie de impostores. Los filósofos herméticos, al contrario, desdeñaban estos trabajos que calificaban con el nombre de sofisticaciones, se entregaban a la búsqueda de la piedra filosofal no por avaricia sino por amor a la ciencia. Tenían teorías especiales que no les permitían apartarse de ciertos límites en sus investigaciones. 

Así, en la preparación de la piedra filosofal, no trabajaban sino sobre los metales y generalmente sobre los metales preciosos, en tanto que los sopladores hacían desfilar en sus alambiques los productos heteróclitos del reino vegetal, animal y mineral. También los Filósofos perseveran en la vía que se han trazado, sus doctrinas atraviesan intactas siglos, mientras que los sopladores abandonan poco a poco investigaciones costosas y muy largas para ocuparse de cosas prosaicas pero de mayores beneficios, poco a poco la Química se constituye en ciencia y se separa de la Alquimia. 

No se puede resumir mejor el asunto sino citando un pasaje de la Physica Subterranea  de Beccher. “Los falsos alquimistas no buscan sino hacer oro, los verdaderos filósofos no desean sino la ciencia, los primeros no hacen sino tinturas, sofisticaciones, inepcias, los otros se preguntan los principios de las cosas”.

Vamos ahora a examinar los problemas que los alquimistas se proponían resolver. El primero y el principal consistía en la preparación de un compuesto, denominado elíxir, magisterio, medicina, piedra filosófica o filosofal, dotada de la propiedad de transmutar los metales ordinarios en oro o en plata. Se reconocía dos elíxires, uno blanco transmutando los metales en plata y uno rojo transmutándolos en oro. Los alquimistas griegos conocían esta distinción de dos elíxires, el primero blanqueaba los metales, el segundo los amarilleaba, (ver Berthelot: Orígenes de la Alquimia). La piedra filosofal no era al comienzo sino un simple poder transmutatorio sobre los metales, pero más tarde los filósofos herméticos le reconocieron multitud de otras propiedades: producir piedras preciosas, diamante, curar todas las enfermedades, prolongar la vida humana más allá de los límites ordinarios, dar al que la posee la Ciencia Insuflada  y el poder de dominar las potencias celestes, etc. Se encontrará este punto, más desarrollado en la segunda parte de esta obra. Los primeros alquimistas no tenían por objetivo sino la transmutación de los metales, pero más tarde se propusieron varios otros problemas. En su orgullo, creyeron poder igualarse a Dios y crear de punta a punta seres animados. Ya, según la leyenda, Alberto El Grande había construido un autómata en madera, un androide al cual había dado la vida mediante potentes conjuros. Paracelso fue más lejos y pretendió crear un ser vivo en carne y hueso, el homunculus. Se encuentra en su tratado: De natura rerum (Paracelsi opera omnia medico chimico chirurgica, tomo II) la manera de proceder. En un recipiente se colocan diferentes productos animales que no nombraremos; las influencias favorables de los planetas y un suave calor son necesarios para el éxito de la operación. Pronto un ligero vapor se eleva en el recipiente, toma poco a poco la forma humana, la pequeña criatura se agita, habla, el homunculus ha nacido. Paracelso indica muy seriamente el provecho que se puede sacar y la manera de alimentarlo. Los alquimistas buscaban todavía el alkaest o solvente universal. Este líquido debería disolver todos los cuerpos que se sumergieran allí. Los unos creyeron verlo en la potasa cáustica, otros en el agua regia , Glauber en su sal admirable (sulfato de soda). No habían olvidado sino un punto, es que el alkaest disolviendo todo habría atacado el vaso que lo contenía. Pero como no hay hipótesis tan falsa que no haga descubrir alguna verdad, buscando el alkaest los alquimistas encontraron varios cuerpos nuevos. La Palingenesia, poco como concepto, es cercana al homunculus. Esta palabra significa resurrección, era en efecto una operación por la cual se reconstituía un arbusto, una flor, con sus solas cenizas. Kircher en su Mundus subterraneus ha indicado la manera de hacer renacer una flor de sus cenizas. Los alquimistas intentaron además recoger el Spiritus mundit, el espíritu del mundo. Esta sustancia repartida en el aire, saturada de influencias planetarias, poseía una multitud de propiedades maravillosas, particularmente disolver el oro. La buscaban en el rocío, en flos coelis o nostoc, especie de criptógamo, que aparece después de las grandes lluvias: “La lluvia del equinoccio me sirve de instrumento para hacer salir de la tierra el flos coelis o el maná universal que quiero coger para hacerla corromper, a fin de separar milagrosamente un agua que es la verdadera fuente de Juvencio que disuelve el oro radicalmente” (de Respour, Raras Experiencias sobre el Espíritu Mineral). El problema de la Quintaesencia era más racional, se trataba de extraer de cada cuerpo las partes más activas: el resultado inmediato fue el perfeccionamiento de los procedimientos destilatorios. En fin, los alquimistas buscaban el oro potable. Según ellos, el oro era un cuerpo perfecto, debía ser un remedio enérgico y comunicante al organismo de una resistencia considerable de toda especie de enfermedades. Unos se servían de una solución de cloruro de oro así como se puede ver por el pasaje siguiente: “Si se vierte agua abundantemente en esta solución y se pone allí estaño, plomo, hierro o bismuto, el oro al ser precipitado, tiene por costumbre ligarse al metal. Y tan pronto como usted remueva el agua, el oro precipitado que parece un limón turbio se reúne en el agua” (Glauber: La Medicina Universal). 

Pero generalmente los empíricos vendían bastante caro bajo el nombre de oro potable, todo líquido que ofreciera un hermoso color amarillo, especialmente la solución de percloruro de hierro. Como se ve, a los Alquimistas no le faltaban temas para probar su paciencia: pero en su gran mayoría abandonando los problemas secundarios no perseguían sino la realización de la gran obra. La mayor parte de los tratados herméticos no hablan sino de la piedra filosofal, por tanto no examinaremos sino este único punto, sin ocuparnos más de los problemas de segundo orden que, por lo demás, no aparecen sino bien tarde en la historia de la Alquimia, y que fueron  sometidos a una multitud de variaciones, cada uno modificando el problema o dándole una solución diferente.

Texto tomado de "Teorías y Símbolos de los Alquimistas - Albert Poisson"

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martes, 27 de enero de 2015

EL SENDERO DE LA MANO IZQUIERDA - STEPHEN FLOWERS

Capítulo 1

El Sendero de la Mano Izquierda

Introducción


Comenzaremos con las definiciones. La reflexión filosófica exige claridad, y necesitamos claridad en este dominio públicamente inexplorado. Sin definiciones precisas cualquiera que explore este camino en cualquier nivel puede ser llevado en el mar de malentendidos y confusiones (en especial en la parte sobre las descripciones históricas del camino de la izquierda y la "magia negra"). La comprensión exacta de la naturaleza del sendero de la mano izquierda gira en torno a una teoría precisa del universo en el cual este es percibido. Esta teoría y el modelo que presenta serán de utilidad en el análisis de las tradiciones del sendero de la mano izquierda a lo largo de la historia. (1)

El universo es la totalidad de la existencia, tanto conocida como desconocida. Este es un modelo complejo, dividido en al menos dos componentes: 1) el universo objetivo y 2) el universo subjetivo. El universo objetivo es el cosmos natural - u orden mundial. Es esencialmente mecánico u orgánico, es decir, está regido por ciertas leyes predecibles que se manifiestan en un espacio/tiempo continuo. El universo objetivo, incluyendo las leyes que lo rigen, pueden ser equiparados con la "naturaleza", así como con "Dios" en la tradición judeo-cristiana. Todas las ciencias naturales, así como la teología ortodoxa se basan en el concepto de que las leyes del universo objetivo se pueden descubrir y cuantificar o describir de una manera puramente racional en primer lugar, o por "revelación divina" en segundo lugar. Cuando se consideran de cerca, es evidente que lo que se conoce generalmente como "Dios" en las religiones ortodoxas es en realidad idéntico a lo que se conoce como la creación – el orden natural/mecánico/orgánico - o cosmos. También podría indicar que se ha producido en general una distinción popular, pero a veces engañosa entre los conceptos "mecánicos" y "orgánicos". Por un lado son los mismos porque ambos se rigen en las leyes predecibles. Un reloj en el trabajo o el cuerpo humano son a la vez gobernados y sostenidos por ciertas estructuras mecánicas que les permiten funcionar en sus ambientes. En otro nivel hay una distinción entre lo mecánico y lo orgánico en donde el modelo orgánico tiene la capacidad de propagar y transformar las estructuras mecánicas para asegurar su supervivencia. Esto es posible porque hay mecanismos codificados dentro del organismo expresamente para este propósito (ADN) y porque la estructura molecular moldeable del mecanismo permite estas mutaciones.

El universo subjetivo es el "mundo" de cualquier entidad consciente dentro del universo. Hay tantos universos subjetivos como seres pensantes. El universo subjetivo es la manifestación particularizada de conciencia dentro del universo. Por lo general, la experiencia del universo objetivo es solo indirecta, la información relativa tiene que venir a través del universo subjetivo. Curiosamente el universo subjetivo no parece estar regido por las mismas leyes físicas/mecánicas/orgánicas del universo objetivo - de hecho, esta es la principal diferencia entre ellos. El universo subjetivo tiene la posibilidad de actuar de una manera no natural, es decir, libre de las limitaciones del mundo de los cinco sentidos y las tres dimensiones.

En este punto, vale la pena señalar que los términos objetivo/subjetivo no tienen nada en común con la distinción entre preciso/impreciso o exacto/inexacto en los que el uso popular podría haber proyectado algo sobre los términos. El universo subjetivo es capaz de realizar múltiples operaciones mucho más precisas y exactas que el universo objetivo – la  lectura y comprensión de estas palabras se basa en el ejercicio de una facultad dentro de tu universo subjetivo. En términos gramaticales simples el tema es el lector, es decir, el que lee, y el objeto es lo que se lee. El universo subjetivo maneja un amplio espectro de posibilidades que van desde prácticamente las precisiones absolutas hasta el engaño casi total, ya que no está limitado por las leyes naturales. El foco o epicentro de este universo subjetivo no natural se asimila a la conciencia humana, o alma, o el yo.

El aspecto no natural del alma está claro y, básicamente, indica el accionar de la humanidad para imponer estructuras creadas artificialmente por el universo subjetivo sobre el universo objetivo. Todas las estructuras creadas artificialmente (es decir, las realizadas por el arte/artesano) son, por definición, algo separado y aparte del cosmos – como las pirámides, poemas o instituciones políticas. Los animales, muchos de los cuales pueden tener organizaciones sociales complejas, están limitados por la naturaleza y por su programación orgánica. La manada de lobos, no importa si está en una u otra parte del mundo, ahora o hace un millón de años, tiene el mismo orden social. Pero se mirará en vano tratando de encontrar dos instituciones sociales humanas que sean absolutamente idénticas. Cualquier cosa que sea producto del universo subjetivo - individual o colectivo - llevará la marca de variación.

En cada caso determinado del alma - ese fenómeno del universo subjetivo - implica la existencia de una primera forma o principio general del que se derivan todas las determinadas manifestaciones. De la forma más filosóficamente refinada en las escuelas del sendero de la mano izquierda el primer principio de inteligencia aislada es identificado como el “Príncipe de las Tinieblas,” o la máxima deidad del sendero de la mano izquierda. Este es el arquetipo del Yo del que se derivan todos los seres particulares. Es también un elemento del universo no natural que pertenece objetivamente al universo mismo. De esta manera el Príncipe de las Tinieblas puede ser visto como un ser sensible e independiente en el universo objetivo, porque él es el principio de esa cualidad en el universo. La humanidad es la única especie que conocemos que comparte esa cualidad. 


El Sendero de la Mano Derecha y el Sendero de la Mano Izquierda


Ahora la cuestión fundamental se convierte en la manera en que se está consciente, cómo las almas libres se van a relacionar, o tratan de interactuar con el universo objetivo, el universo en su totalidad. El sendero de la mano derecha responde a estas preguntas simplemente diciendo que el universo subjetivo debe armonizarse con las leyes del universo objetivo - que es imaginado como Dios o la naturaleza. La humanidad busca el conocimiento de la ley y, a continuación aplican a someterse a la ley para obtener la unión definitiva con el universo objetivo, con Dios, o la naturaleza. El sendero de la mano derecha es el camino de la unión con la realidad universal (Dios o la naturaleza). Cuando se completa la unión el yo será aniquilado, el individuo será uno con el orden cósmico, divino o natural. En este estado el ego se destruye como en la entrada al “cielo” o cuando una nirvánica existencia/no existencia es “alcanzada”. Este es claramente el objetivo de todas las sectas ortodoxas Judaicas/Cristianas/Islámicas o Budistas. 

El sendero de la mano izquierda considera la posición de la humanidad tal como es; toma en cuenta la manifestación y el deseo profundo de cada ser humano para ser libre, permitiendo, que sea un actor independiente dentro de su mundo. El placer y el dolor son hechos posibles por la independencia de la existencia, se ven como algo que debe ser aprovechado y como los signos más razonables, al más alto, más noble destino de los seres humanos para alcanzar – una especie de existencia independiente en un nivel generalmente considerado como divino.

Dado que la mayoría de los seres humanos pasan por su hábitat natural buscando lo que les proporcionará la máxima cantidad de cosas tales como el conocimiento, el poder, la libertad, la independencia y la distinción dentro de su mundo, aquellos que recorren el sendero de la mano izquierda, lógicamente, extienden esto al reino no natural. Evitan las amonestaciones del sendero de la mano derecha de que tal “comportamiento espiritual” es “el mal” y básicamente deben “lograr” convertirse en buenos “hombres.” La independencia de la autoconsciencia es vista por muchos como la realidad fundamental de la condición humana - uno puede aceptarlo y vivir, o rechazarlo y morir. Aceptando y conociendo la realidad interna de la conciencia humana, una eterna dinámica – siempre en movimiento, siempre cambiante – la existencia es abrazada; rechazándola y aceptando una realidad externa desconocida, de Dios/Naturaleza, eternamente estática – siempre quieta y permanente – la existencia es aceptada.

En esencia, el sendero de la mano izquierda es entonces la vía de la no-unión con el universo objetivo. Es la manera de aislar la conciencia en el universo subjetivo y, en un estado de soledad psíquica autoimpuesta, refinar el alma o psique a niveles cada vez más perfectos. Entonces, después se armoniza el universo objetivo en sí con la voluntad individual de la psique en lugar de al revés. Cuando el sendero de la mano derecha es teocéntrico (o seguramente alocéntrico - "centrado en otro"),  el sendero de la mano izquierda es psicocéntrico o alma-egocéntrico. Aquellos en el sendero de la mano izquierda pueden argumentar sobre la naturaleza del yo/ego/alma pero que el individuo es el epicentro del sendero en sí parece indiscutible. Una separación eterna de la inteligencia individual del universo objetivo se busca en el sendero de la mano izquierda. Esto equivale a la inmortalidad de la conciencia del yo, independiente, en movimiento dentro del universo objetivo e interactuar con él a voluntad.


Magia Blanca/Magia Negra


Los términos "magia blanca" y "magia negra" han sido tan barajados en la jerga popular que se podría decir que han perdido la mayor parte de su significado. Para mis propósitos los restauraré en un contexto filosófico significativo. La magia puede ser definida como un método por el que la configuración del universo subjetivo u objetivo se altera a través de un acto de voluntad originado dentro de la psique, o núcleo del universo subjetivo individual. Tal vez la más famosa definición fue ofrecida por el mago Inglés, Aleister Crowley, quien dijo: "La magia(k) Es la ciencia y el arte de provocar Cambios que ocurran en conformidad con la Voluntad." (2)

En realidad no hay una definición universalmente aceptada de la magia por académicos y magos practicantes por igual, ni tampoco hay un común acuerdo sobre las diferencias entre la religión y la magia. Pero teniendo en cuenta la mayoría de las teorías actuales, se aventura una definición más amplia: La magia es la aplicación voluntaria de métodos simbólicos para causar o prevenir cambios en el universo por medio de actos simbólicos de comunicación con factores paranormales. Estos factores podrían estar dentro o fuera del universo subjetivo del operador. La magia es una manera de hacer que sucedan cosas que ordinariamente no pasarían. La religión puede ser distinguida de la magia solo cuando la naturaleza de la voluntad humana se toma en cuenta. En la magia la voluntad del individuo es lo principal y se la considera como una existencia real e independiente. El mago hace que el universo haga su voluntad, armonizarse con su voluntad, mientras que en las religiones de las comunidades humanas intentan armonizar su comportamiento con un patrón universal, ya sea Dios o la Naturaleza.

En un sentido preciso la distinción entre Magia Blanca y Negra es simplemente que la Magia Blanca es un método psicológico para promover la unión con el universo y persigue objetivos en armonía con los del universo, mientras que la Magia Negra es una metodología para ejercer independencia del universo y persigue fines auto-orientados. Estructuralmente, la Magia Blanca tiene mucho en común con la religión como se definió anteriormente, mientras que la Magia Negra es más puramente mágica en sí misma. Esta es la razón por que la magia como una categoría de la conducta es a menudo condenada por los sistemas religiosos ortodoxos.

Las conceptualizaciones históricas de la Magia Blanca y la Magia Negra se discutirán más adelante, pero por el bien de la comprensión precisa aquí, simplemente se va a utilizar la Magia Blanca como una designación para la metodología espiritual o la tecnología del sendero de la mano derecha y la Magia Negra como una designación para el sendero de la mano izquierda.


 Señores del Sendero de la Mano Izquierda

En este libro examino las ideas y el trayecto de muchos magos y filósofos del pasado y el presente. Algunos de estos personajes son ampliamente considerados como “Satánicos” o malos, mientras muchos otros han ido a través de la historia sin tales calificaciones. Pero raramente estas imágenes corresponden con la realidad. En el análisis final algunas de estas figuras serán rechazadas como otros practicantes del sendero de la mano izquierda. El criterio usado para determinar el verdadero integrante del sendero de la mano izquierda de aquellos considerados debe ser dejado en claridad en este punto. Algunos de aquellos considerados en el libro tendrán un número de criterios, pero no los suficientes para ser considerados como “señores” o maestros del sendero. 

Hay dos criterios mayores para ser considerado un verdadero Señor del sendero de la mano izquierda – Deificación del Yo y Antinomismo. El primero de estos es complejo: El sistema de pensamiento propuesto por el mago o filósofo debe ser uno que promueva la auto-deificación, preferiblemente basado en un esquema mágico inicial. El primer criterio tendrá cuatro elementos distintos:

1) Auto-Deificación – lograr una iluminación (o despertar),
El intelecto existiendo independientemente y su relativa inmortalidad.
2) Individualismo – la iluminación del intelecto es dada individualmente, no a un conjunto colectivo
3) Iniciación – la iluminación y fuerza necesaria para el deseo del estado de evolución del yo es alcanzado por medio de etapas creadas por la voluntad del mago, no porque él o ella fueran “divinos” al comenzar.
4) Magia - los practicantes del sendero de la mano izquierda ven ellos mismos como usar su propia voluntad en un sistema racionalmente intuitivo o tecnología espiritual diseñada para causar alrededor del universo patrones que se ajusten a su voluntad.

El segundo criterio, antinomismo, establece a los practicantes pensar en sí mismos como “yendo en contra de la corriente” en su condicionada cultura y en los modelos convencionales del “bien” y el “mal.” Los verdaderos Señores del Sendero de la Mano Izquierda tendrán el valor espiritual para identificarse a sí mismos con los modelos culturales del “mal.” Habrá una adopción de los símbolos convencionales del “mal,” o “impureza,” o “racionalidad,” o cualquier cualidad en los temores u odios de la cultura convencional. El señor de la mano izquierda se establecerá a sí mismo aparte de su prójimo, se convertirá en una persona extraña o en sentido figurativo, con el fin de obtener el tipo de independencia interior necesaria para los otros trabajos iniciáticos presentes en el primer criterio. La práctica de este segundo criterio a menudo se manifiesta en sí mismo “antinomismo,” es decir, la inversión del propósito de las normativas convencionales: “mal” se convierte en “bien,” “impuro” se convierte en “puro,” “oscuridad” se convierte en “luz.”

Literalmente, antinomismo implica algo en “contra la ley.” Pero el practicante del sendero de la mano izquierda no es un criminal en el usual sentido. Él o ella están obligados a quebrantar las leyes cósmicas de la naturaleza y a quebrantar las leyes sociales convencionales impuestas por la ignorancia e intolerancia. Pero al hacerlo los practicantes del sendero de la mano izquierda buscan una “ley mayor” de la realidad fundada en el conocimiento y el poder. Aunque está más allá del bien y el mal, este sendero requiere los más rigurosos estándares éticos. Estos estándares están basados en la comprensión y no en la obediencia ciega a autoridades externas. 

Estas últimas características de la verdad del sendero de la mano izquierda son la principal causa de malentendidos, no solo para aquellos en el exterior, sino para algunos que seguirán este camino también. Se necesitan cantidades enormes de valor espiritual para perseverar en la faz del rechazo no solo por parte del mundo alrededor, sino también por los propios elementos dentro del universo subjetivo. Muchos se descomponen bajo la tensión y se apartan de la finalidad y se hunden en la ciénaga de las normas culturales.

Para ser considerado un verdadero señor del camino de la mano izquierda entonces, debe haber rechazado las formas convencionales del “bien” y abrazar las del “mal” convencional y haber practicado el antinomismo, como parte del esfuerzo por alcanzar una permanente independencia, iluminación, y el empoderado nivel del ser. Esta auto-deificación no parece suficiente sin los componentes “Satánicos” que actúan como una guía a través de la ciénaga del sentimiento popular y creencias convencionales.

Al completar la investigación para este libro he descubierto que en realidad hay dos ramas distintas del sendero de la mano izquierda. Ambas ramas cumplen el criterio esbozado arriba. Pero enfocan el proceso desde distintos puntos de vista. Una de estas, que llamaré la “Rama Inmanente del Sendero de la Mano Izquierda,” procede de una perspectiva “objetivista” e incluso materialista. Los métodos mágicos son frecuentemente impregnados en imágenes y su orientación es casi exclusiva hacia el objetivo o universo mundano. En esta rama el aspecto antinómico es especialmente pronunciado. Entre las escuelas modernas se ejemplifican con el Satanismo LaVeyano. (Ver capítulo 9)

La segunda rama, que voy a nombrar la “Rama Trascendental del Sendero de la Mano Izquierda,” se basa sobre un modelo psicocéntrico (alma – o intelecto-centrado). Es muy idealista y sus métodos mágicos se fundan generalmente en formas eternas o arquetipos. La definitiva separación de la mente humana del orden cósmico a su alrededor es reconocida y festejada. En sus formas más elevadas la Rama Trascendental se centra en el universo subjetivo – en la separación del Yo del orden cósmico y la evolución de ese Yo en una permanente y favorecida forma. En esta rama el aspecto de la auto-divinización es especialmente marcada. Entre las escuelas modernas se ejemplifica por la filosofía mágica setiana de Michael Aquino. (Ver capítulo 10)

Voy a comenzar con el sendero de la mano izquierda como se entiende en los sistemas religiosos “orientales” – se trata de los sistemas que tienen sus orígenes en el ámbito cultural Indo-Iranio. Voy a discutir los conceptos del sendero de la mano derecha contra el contexto del sendero de la mano izquierda del Hinduismo y Budismo (en los primeros términos que se originaron,) esta sección pondrá toda la discusión en un contexto no Judeo Cristiano, y en uno en el que los dos senderos coexistan dentro de la misma cosmología. También se incluyen aquí el tratamiento de las doctrinas zoroastrianas del dualismo y cómo afectan el desarrollo del sendero de la mano izquierda en el occidente. 

Los sistemas filosóficos de ciertas grandes culturas del mundo, tales como las del Lejano Oriente (China y Japón), o del mundo Meso-Americano, se notan por su ausencia. Esto es debido en parte a limitaciones en mi propio conocimiento, pero también parece que los sistemas del Taoísmo y Sintoísmo, por ejemplo, carecen de dicotomías estrictas necesarias para la comprensión del papel del individuo en el universo en términos de los “dos senderos.” El grado en el que están presentes en cualquier sistema parece haber sido el resultado del contacto con los Indo-Arios pensado en la forma del Budismo.

En la segunda parte del libro, voy a discutir la rama occidental del sendero de la mano izquierda. En primer lugar tenemos que entender claramente la verdadera naturaleza de las tradiciones “occidentales.” Es importante saber el grado en el cual los sistemas indígenas Europeos comparten elementos con las tradiciones “orientales”, y el grado en el que “occidente” es realmente un producto de la influencia del sur – principalmente procedente de Medio Oriente y Egipto. Lo que a menudo llamamos “oriente”, es de hecho verdaderamente occidental (o norte), mientras que lo que llamamos “occidente” es en realidad más verdadero “oriente medio” o sur.

En la discusión de las tradiciones Europeas originales vamos a explorar primero el mundo Grecorromano. El mito Prometeico es visto como un paradigma de la relación del “dios creador” y el “dador del regalo de la chispa divina.” En el norte veremos el mito Odínico como un paradigma original del Príncipe de las Tinieblas que prefigura los temas fáusticos al acabar.

Occidente, por supuesto, se convirtió en gran medida por la influencia de las tradiciones de Medio Oriente a través de la conversión al Cristianismo (una cultura Judía de oriente), así como el propio Judaísmo y más tarde el Islam. La comprensión de esta tradición es esencial para entender el sendero de la mano izquierda en la actualidad en occidente. Es interesante aquí Sumeria, así como los orígenes semíticos en el papel de los “dioses del mal” en la religión semítica no-judía. 

La tradición egipcia, en especial en lo que respecta al culto del dios Set, no solo es importante para entender las antiguas tradiciones del sendero de la mano izquierda, sino también por su posible significado para el Templo de Set contemporáneo.

Para captar el significado más profundo del sendero de la mano izquierda en occidente a partir del momento de las conversiones al amanecer de la época post moderna (antes de la Segunda Guerra Mundial) del periodo cristiano. Debemos descubrir las raíces judías de la cristiandad en las ideas cristianas del “mal” de la naturaleza de Satán. Respecto a esto no podemos ignorar la importancia de las interpretaciones gnósticas (especialmente los ofitas y naasenos: “serpentino”) en el papel de la serpiente/Lucifer y su prometeica relación con la humanidad.

Esto se puede contrastar rigurosamente con la doctrina ortodoxa cristiana referente al mismo mito edénico. Será evidente que en una estrecha, racional y objetiva lectura del “mito del Edén” muestra que la serpiente es de hecho la “salvadora” de la humanidad, y su “creador” en el sentido espiritual.

También veremos la notable historia del sendero de la mano izquierda dentro de la tradición islámica donde nos encontraremos con algunos de los más autoconscientes seguidores del sendero antes de este siglo. 

Muchas personas, entre ellos satanistas practicantes modernos, creen de alguna manera que la Edad Media fue un gran momento para la actividad satánica. Nada podría estar más lejos de la verdad. El periodo medieval fue casi desprovisto de la verdadera actividad del sendero de la mano izquierda – aunque a la iglesia a menudo le gusta creer, y alienta a que otros crean, que los cultos satánicos están al acecho debajo de cada piedra. Esto terminó en “la caza de brujas” de los siglos XVI y XVII como predecible manifestación de la ignorancia del sendero de la mano derecha y el miedo fuera de control.

Una interesante consecuencia de la tradición medieval en Alemania fue el mito fáustico que nos conduce a la época moderna y más allá. Esto dependerá en gran medida en la transición de las ideas envolventes de los magos fáusticos de la alta Edad Media al envolvente Fausto de Goethe – el paso desde la mentalidad medieval (buscar el conocimiento y el poder es inherentemente “malo”) a una mentalidad moderna (buscar el conocimiento y el poder es bueno). Tenemos aquí realmente un retorno a los antiguos principios. Las imágenes del Diablo en las ideologías clásicas y románticas son ciertamente importantes en esta transformación en la cultura occidental.

En el siglo XIX los “satanistas” de Francia no pudieron ser ignorados, aunque incluso ellos ofrecieron una decepcionante imagen cuando se ven desde una perspectiva del sendero de la mano izquierda. La mayoría de ellos tienen poco o ningún conocimiento de los rasgos positivos del sendero de la mano izquierda – sino que simplemente se revuelcan en la oscuridad como en un ejercicio en la oscura estética. 

Para la comprensión del nacimiento del Satanismo filosófico en la última mitad del siglo XX ningún periodo de la historia es más importante que el renacimiento oculto de finales del XIX y principios del siglo XX. Las doctrinas originales luciferianistas/ofita-gnósticas de la teosofía de H. P. Blavatsky (especialmente en lo expresado en la Doctrina Secreta) forman una rama de esta tradición, mientras los thelemitas de Aleister Crowley forman otra. Crowley debe ser visto aquí desde una perspectiva filosófica total. Él es sin duda uno de los más importantes teóricos sobre el sendero de la mano izquierda en el mundo occidental moderno – sin embargo él mismo sostiene una relación extremadamente ambigua. En conexión con el thelemismo debemos discutir también la escuela alemana de saturnianos (Fraternitas Saturni), liderada originalmente por Gregor A. Gregorius (Eugen Grosche). La parte final del libro se ocupará en detalle con las dos más importantes versiones contemporáneas de la filosofía del sendero de la mano izquierda, la Iglesia de Satán de Anton LaVey, y el Templo de Set.

A lo largo de este libro voy a tratar de cortar a través de la confusión, mala información – e incluso desinformación – acerca del sendero de la mano izquierda y la práctica de la actual magia negra basada en los principios exactos esbozados en este capítulo. Esto no quiere decir que yo no soy consciente de que a través de la historia algunos de estos términos han sido utilizados por los seguidores del sendero de la mano derecha, o por aquellos que simplemente han sido engañados por tales fuentes por muchos años, de maneras muy diferentes a mi manera de utilizarlos. La distinción debe ser simplemente hecha que yo escribí acerca del sendero de la mano izquierda desde una perspectiva interna, mientras que la mayoría de otras fuentes están escritas desde una externa. La lectura que alguien del sendero de la mano derecha tiene que decir acerca del sendero de la mano izquierda es más bien como leer un libro en Wall Street escrito por un profesor de economía graduado en la Universidad de Moscú. Él puede tener una penetración interesante pero sin la perspectiva del agente de bolsa de Wall Street probablemente no conseguirá entender más de cerca cómo funciona realmente el mercado de valores.

Históricamente el sendero de la mano izquierda a veces se ha identificado por el uso de métodos, tales como la nigromancia (resucitar a los muertos con propósitos adivinatorios) y magia sexual ([…] parece que el sendero de la mano derecha siempre ha tenido un problema con la sexualidad). De hecho en este punto no hay proscripciones metodológicas categóricas en el sendero de la mano izquierda dentro de sus diversas tradiciones de oriente y occidente. Los métodos son usualmente elegidos por razones puramente pragmáticas. Si funciona por lo general se llevará a cabo. A menudo hay un fuerte elemento antinómico en la metodología mágica del sendero de la mano izquierda. Ir contra la corriente de las convenciones sociales o límites naturales es a menudo visto como un modo de ejercer conscientemente la facultad divina inherente a la humanidad. Este factor debe ser visto en la perspectiva más amplia, sin embargo, como algunos comportamientos que pueden parecer ser antinómicos o en contra de las convenciones sociales o comportamientos correctos, por ejemplo, la ingestión de dosis masivas de productos tóxicos, en realidad son ampliamente condenados por los practicantes más sofisticados del sendero de la mano izquierda en occidente. La base filosófica de esto es que este tipo de intoxicantes entorpecen el ejercicio de la voluntad individual y el Yo - la facultad suprema vista desde la perspectiva del sendero de la mano izquierda. Las drogas serían, desde este punto de vista, más eficaces en el logro de la auto-aniquilación buscada dentro del sendero de la mano derecha.

Otra forma en la que la magia negra ha sido históricamente diferenciada de la magia blanca es la clasificación de las entidades con las cuales, o con quien, se dice que trata el mago. Los magos blancos invocan solo seres "angelicales", mientras que los magos negros recurren a entidades "demoníacas". Esto está, por supuesto, basado en angelologías y demonologías cristianas medievales, y uno se encuentra a menudo en los viejos grimorios con que las fuerzas demoníacas son coaccionadas por el poder de los nombres de Dios para cumplir las órdenes del mago - que podrían hacer prácticamente cualquier cosa. Los ángeles se podrían utilizar para seducir o matar, los demonios para obtener sabiduría y descubrir verdades. Desde el punto de vista del sendero de la mano izquierda esta distinción en sí sería vista como hipócrita. Una vez más la atención no estaría en el "cómo", sino en el propósito, los "porqués".

En este sentido, históricamente la distinción blanca/negra hizo la magia maléfica o benéfica. La magia diseñada para hacer daño es negra, la que se supone que cura o hace el bien es blanca. En esta distinción, al menos, hay algunos aspectos válidos. Los únicos problemas desde el punto de vista del sendero de la mano izquierda son: 1) no aborda ninguna cuestión cosmológica o teológica esencial en relación con los dos caminos, y 2) por lo general es poco realista. “Los magos blancos,” cuando viene el empujón a la hora de la verdad, no tienen ningún problema por lo general en pedir (u obligar) a Dios o los ángeles para que les den la victoria sobre sus enemigos y venzan a sus "diabólicos adversarios" (es decir, cualquiera que se atreva a cruzárseles). El sendero de la mano izquierda ve la magia como una técnica o metodología de la acción humana, que en sí misma está desprovista de valor moral – la magia no mata a la gente, los magos matan a la gente. El uso de la magia negra sería vista como gobernada por los mismos estándares éticos de todas las demás categorías de la conducta humana. La magia negra se niega a ser limitada en su uso de la magia solo porque esta actividad pertenece a una clase de comportamiento generalmente condenado por la religión ortodoxa. Si vale la pena alcanzar un objetivo por cualquier medio es perfectamente aceptable el uso de la magia si es necesaria para alcanzar dicho objetivo. Si vale la pena librar una guerra, o si un hombre tiene buenas razones para defenderse de los ataques, el mago negro no tendrá ningún problema con el uso de la magia para destruir a su enemigo. Él también ve nada más que la hipocresía en el mago blanco que reza, o que utiliza medios físicos para los mismos fines al tiempo que condena el mago negro como maligno. El uso de la magia negra es simplemente una lógica extensión de las razones humanas en el reino de la magia.

Por último, está la distinción fundamental entre los dos caminos: la unión frente a la no-unión, que ya ha sido discutida. Es a partir de este principio básico que incluso la distinción equivocada puede entenderse mejor. 

Desde una posición de independencia mágica el mago negro será capaz de emplear pragmáticamente cualquier tecnología mágica que él quiera, hacer frente a cualquier tipo de entidad (o más probablemente prescindir de la interacción con entidades exteriores en total), y buscar cualquier fin que desee - en cada caso siendo guiado por un sentido interno de propósito y responsabilidad. La independencia espiritual definitiva es la cualidad esencial del camino de la mano izquierda. Con la clase de libertad que ofrece viene la posibilidad de que el comportamiento poco ético - sea, después de todo, el precio de la libertad.

La existencia del sendero de la mano izquierda no es fácilmente descubierta, pero una vez sus principios han sido destapados poco a poco se hace evidente cuan amplia es la filosofía. En este trabajo estoy concentrado en las escuelas y en los individuos que son auto-declaradamente del sendero de la mano izquierda (es decir vamamarga, Iglesia de Satán, Templo de Set), o que tienen conocimiento del mismo, y tal vez a pesar de que tratan de diferenciarse de él (al menos públicamente) parecen haber sido practicantes cuando se ven desde la perspectiva del camino en sí (es decir, H. P Blavatsky o Aleister Crowley). Sin embargo, los preceptos básicos del sendero de la mano izquierda han penetrado durante siglos mucho más allá de la esfera mágica y de la actividad oculta. Muchas filosofías antiguas están basadas en los principios mantenidos en común con el sendero de la mano izquierda y fue solo con la aparición del cristianismo que aquellas filosofías fueron por primera vez suprimidas como el mal, o “cristianizadas” de manera que fueran aceptables, es decir, el culto de Odín o la filosofía pitagórica/platónica. Más recientemente, las filosofías modernas, e ideologías políticas tienen plenamente abrazados los principios básicos y fundamentales del sendero de la mano izquierda, en casi todos ellos se ha convertido en la norma aceptada en occidente. Es bastante comprensible por qué las fuerzas cristianas ortodoxas han luchado cada avance científico, político, religioso, por cada avance en la libertad espiritual y la ejecución de los intereses de la pluralidad sobre la unidad es en efecto una victoria para el Príncipe de las Tinieblas – el principio de la inteligencia solitaria – sobre el monolítico, la fuerza singular de la regla de Dios.

Notas para el Capítulo 1

(1) Una fuente principal de esta discusión es Michael A. Aquino “Black Magic in Theory and Practice” (San Francisco: Templo de Set, 1987) [= Crystal Tablet of set, pp. 1-61.]

(2) Aleister Crowley. Magic (Nueva York: Weiser, 1974), p. 131.

Texto tomado de "Lords of the Left-Hand Path - Stephen Flowers" 

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